¡ NUEVO BLOG EXCLUSIVAMENTE DE ACUARELAS Y BOCETOS !

EN EL SIGUIENTE BLOG PUEDES VER MIS PINTURAS EXCLUSIVAMENTE.

PINCHA EN EL ENLACE:


http://www.chaguaceda-acuarela-watercolour.blogspot.com/

O EN ESTE OTRO



EN INSTAGRAM:

Mostrando entradas con la etiqueta La pesca con mosca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La pesca con mosca. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de julio de 2008

LAS TRUCHAS DE REINOSA


Trucha común en su lugar de caza



Truchita en una sombra

"El Ebro nace en Fontibre, provincia de Santander...", así se iniciaba en mis tiempos de escolar el recorrido cerebral-memorístico del río más caudaloso de España, y que conste que no estoy en contra de la memoria. Si fuera un niño de los de ahora, no sabría nada de Fontibre, casi nada de Ebro, algo de río y de Santander, el Racing. El mapa físico colgado en la pared, los niños en un corro, la vara para ir señalando... historias de entonces.
En Fontibre estuve de muchacho viendo el nacedero, y poco más allá de la imagen de la Virgen, las ondas en la superficie mostraban que quienes las provocaban estaban dándose un banquete. Hace unos días volví a Reinosa de la que conservaba un recuerdo borroso, en un día de bastante calor. Una vueltecita por las calles principales, comida en un restaurante barato, pero decente, y luego a ver el río. Baja precioso por allí. Vedada la pesca, muestra en sus entrañas el bullir de la vida. Cuando dimos el paseo las truchas empezaban a cebarse. Decenas esperaban con ansiedad la comida que las aguas ponían a su alcance. Un bonito espectáculo para un pescador que desea -aunque en realidad es muy pesimista- que todas las aguas vuelvan a su cauce original, es decir, transparentes y llenas de vida. Sí, efectivamente, usted lo ha dicho: como la política.


jueves, 19 de junio de 2008

DE PESCA EN EL RAZÓN


Ejemplares con muchas pintas, preciosos



Otra más



No es pescar o no pescar. Es estar.



Otro "rinconcito"

Ésta fue la primera. Realmente bonita



Fuimos los dos Fernandos a pescar al Razón, al tramo libre sin muerte, un trocito de río que nos gusta. La tarde, calurosa; el entorno, de ensueño. Pequeñas isoperlas amarillas y delicadas efímeras lanzaban destellos mientras se bañaban en el decadente contraluz. Siempre hay algo de prisa antes de pescar, algo de ansiedad. Hacía mucho tiempo que no pisábamos este río, años. Baja con buen nivel de agua. Hay moscas, pero las truchas no se ceban. Ambos coincidimos en la mosca elegida: tricóptero. El suyo en "parachut", el mío, la mitad de tamaño, con cuerpo de avestruz rojiza, tejadillo de rubión y collar de lo mismo. No tardamos en hacer subir a la primera, en este caso yo. Atacan rápidas las truchas a la mosca y con un chapoteo sonoro. Saltan con bravura fuera del agua y no se rinden tan fácilmente, a pesar de su tamaño. Alternamos los lances y después alternamos las capturas. Pocas cosas como sentarse en una piedra y ver correr el agua, y oirla y escuchar el canto de los petirrojos -vuelven a cantar- y ver cómo pesca el mocete. Y no tener que preocuparte por descolgar muchísimas veces su mosca de las ramas, como ocurría hace unos años y en este mismo río cuando lo llevaba de la mano por el cauce. Me sonrío por ello, pero un cierto aroma de nostalgia ha impregnado el aire límpido de la montaña...

martes, 10 de junio de 2008

PERALEJOS DE LAS TRUCHAS

Hemos pasado el fin de semana en Pera. Pesca, frío, aguas limpias. El Tajo rebosante de agua. El "tiro" de la corriente, fuerte. Insectos, pocos: alguna mosca de las piedras, alguna efimerilla, algún tricóptero. Actividad de las truchas, escasa, por decir algo. Hasta los pájaros callaban. Pocos cantos. Parece que la vida se mostraba tan sorprendida como nosotros en este mes de junio, lluvioso y fresco. Con todo pude clavar tres truchas bastante buenas, la mayor de unos cuarenta cms. El chico también pescó. El domingo estuve viéndolo. Pesca con detenimiento. Todos los rincones, insiste. Es difícil mantener la deriva de la mosca sin que rasgue la superficie. Algunas truchas suben, pero rechazan al final. Sin embargo estar en esas aguas... No se ven truchas desde el puente del Martinete: mala señal. El viento molesta. El frío dentro del agua se mete hasta mis huesos. Una gran perla se arrastra por la superficie. Increíble la cantidad de verdes en la vegetación. La tía Pura sigue igual. No pasa el tiempo. La humedad del ambiente le va mal a su "atrosis". El hombro, siempre el hombro, el derecho. Tenemos pisto de calabacín, judías blancas con chorizo, albóndigas en salsa, sopa de cocido, trucha escabechada... y setas que distribuye por aquí y por allá en todos los guisos. ¿Un café? -Ya sabes, poco café que está muy fuerte. El tío Mariano me cuenta su vida mientras esperamos: yo que deje de llover, él que abran el bar del jubilado. Pasan las grajillas a su dormidero. "Si no abren a las cinco y media me voy pa casa". ¿Qué has puesto? -Un tricóptero de los que se ven bien. ¡Ya está! La línea se tensa y rápidamente se hunde desde la corriente al pozo.
- ¡Creo que es buena!
No la dejo meterse en la orilla. Una rápida carrera y ahora la tengo seis metros aguas abajo. No da la cara, sigue queriendo lo profundo. La punta de la caña quiere tocar el agua. No me queda más remedio que ceder. Temo por el hilo. Poco después, el primer chapoteo y otra vez abajo. Pero ya no tiene los bríos primeros. Con suavidad la voy acercando y venzo sus últimas carreras. Fernando la mete en la sacadera. Desprendo la mosca suavemente. Y la dejamos marchar. Todavía potente y rápida desaparece en lo más hondo. Desde arriba veo el pueblo. Las nubes muy bajas ocultan lo más alto de las peñas. Una pareja de tarabillas se posa en la aliaga. Oculto en el tupido rosal, un macho de curruca mirlona despide la jornada. Los perros ululan allí abajo. Tal vez han olido al ciervo que pace tranquilo al lado del caserío.












Entre nube y nube la luz nos da algún regalo como éste en el Molino




A veces las cosas no salen como uno quisiera, pero...




viernes, 10 de agosto de 2007

DE PESCA POR EL ALTO TAJO

FERNANDO Y YO EN EL PUENTE DEL MARTINETE

Otro año más hemos cumplido con la cita anual de pescar en el Tajo, y ya llevamos quince. Otra vez las aguas transparentes, la sinfonía de las corrientes, la concentración máxima ante cualquier indicio que nos informe de la subida de una trucha... Tuvimos un buen día en el coto de abajo, aunque siempre dejamos vivos a los peces. Fue un bonito mano a mano entre mi hijo y yo. Creo que me ganó por una. Aunque el número y la talla de las truchas ha descendido alarmantemente en los últimos años, siempre merece la pena volver a ver el río. No nos cansamos de mirar, como en la foto, el fluir del agua.

miércoles, 14 de marzo de 2007

Me presento


Éste soy yo, típicamente disfrazado para la ocasión. Y la ocasión lo merecía: pescar. Realmente siempre anda uno disfrazado, según el papel que desempeña en el Gran Teatro Universal. Sin embargo este vestuario va mucho con uno de los papeles más sinceros que represento porque el acto de pescar es el agua, el pez y yo (y algún tocagaitas que te estropea el momento supremo aconsejando: un poco más arriba, cambia la mosca y otras consejas de vieja por el estilo)
Una de mis grandes aficiones es la pesca con mosca: la caña, las moscas y los prismáticos por si algún pájaro se deja ver (otra de mis debilidades). Y, aunque aquí no aparecen, los amigos, sin los que nada es igual. Después, la jornada será buena, regular o mala, si de capturar ejemplares se trata, pero a mí me basta con estar en la orilla del agua o dentro, sintiendo su fuerza (o su frescura, que ya me la he pegado más de una vez), o sentado en la orilla viendo cómo discurre la vida a mi alrededor. Sin duda, yo también estoy hechizado por las aguas...